Guanajuato en Lienzo: La Evolución del Cartel en el Festival Internacional Cervantino

Un recorrido por mƔs de medio siglo de diseƱo, tipografƭa y arte visual en la fiesta cultural de MƩxico

Pocos festivales en América Latina poseen un legado grÔfico tan rico y consistente como el Festival Internacional Cervantino (FIC). Desde su primera edición en 1972, la imagen oficial del festival no solo ha promocionado las artes escénicas en Guanajuato, sino que ha servido como un espejo del diseño grÔfico mexicano e internacional.

A través de su archivo histórico de carteles, analizamos las diferentes etapas creativas que han definido la identidad visual del Cervantino.

El festival arrancó en 1972 con un póster de caligrafía austera sobre fondo ocre, en donde también aparece la primera versión del logo del Festival, la gorguera de Miguel de Cervantes. Para las ediciones de 1974 a 1976, la estética dio un giro hacia el Op Art y la geometría modular: arcos azules que emulaban la arquitectura subterrÔnea de Guanajuato e impresiones tipogrÔficas futuristas estilo años 70.

Con el crecimiento internacional del festival, el isotipo se duplicó y se reflejó de forma especular o modular. Esta repetición simbolizó el encuentro entre dos mundos (América y Europa) y el diÔlogo entre las distintas disciplinas artísticas.

El resto de la década, se incorporaron composiciones de alto contraste, tanto en fotografía en blanco y negro enmarcada en bloques rojos o grabados poéticos que unían el dibujo a tinta con la espiral cervantina y la dirección de orquesta.

Respecto al logotipo del Festival, los pliegues del cuello cervantino se curvaron progresivamente hasta transformarse en una espiral o caracol marítimo. La metÔfora es interesante; el caracol como amplificador natural del sonido, la concha marina como refugio de la voz y el arte, y la espiral como símbolo de expansión cultural infinita desde Guanajuato hacia el mundo.

El inicio de los 80s estuvo marcado para los posters del festival con diseños apoyados en la grÔfica académica clÔsica, una mÔscara teatral surrealista con sus manos representando un 10 (por la décima edición del festival) y un retrato al óleo sobrio de Miguel de Cervantes. También entre 1983 y 1984 la gorguera cervantina duplicada regresa, dejando atrÔs el caracol de los 70s.

TambiĆ©n el ’84 abre paso a una de las series mĆ”s recordadas en la historia del FIC. Una mano flotante sostiene una pluma de ave de la que gotean orbes multicolores en simetrĆ­a concĆ©ntrica, sintetizando cómo la literatura (la tinta) se fragmenta en las diferentes disciplinas de las artes escĆ©nicas.

Para el final de la década, volvemos a una breve etapa de experimentación, donde no solo la gorgera vuelve a ser una sola, también destaca el cartel de 1989, donde la primera pÔgina de un ejemplar antiguo de El Quijote se «rompe» físicamente para revelar una fotografía de las callejuelas de Guanajuato.

El inicio de la dĆ©cada del ’90 destaca con un homenaje a la fachada del Teatro JuĆ”rez bajo un sol pop festivo caracterĆ­stico de la Ć©poca.

A partir de la edición XX en 1992, el festival adoptó un patrón grÔfico unificado: un lienzo pictórico al centro con los arcos e iglesias de la ciudad en estilo expresionista/cubista (visto ya en el poster de la 3era edición en 1975) enmarcado dentro de fondos sólidos de color que variaban cada año (negro, blanco, azul, amarillo, rojo). Este sistema logró un posicionamiento de marca inconfundible para el festival.

El Nuevo Milenio trajo consigo algo inédito para los carteles del festival, la aparición de patrocinadores que no eran parte del Gobierno Federal ni del Gobierno del Estado de Guanajuato. Esto marca un antes y un después para los carteles del festival hasta nuestros días.

TambiĆ©n regresamos a una Ć©poca de experimentación en el diseƱo, dejando atrĆ”s la pintura del lienzo pictórico que representó por mĆ”s de 10 ediciones a Guanajuato. TambiĆ©n se abrió paso a la exploración de grĆ”fica digital en 2001, fotografĆ­a de performance corporal en 2003–2004 y grabados conmemorativos por los 400 aƱos de El Quijote en 2005. La gorgera de Cervantes toma un estilo en 3D durante esta Ć©poca.

Esta etapa pasó por múltiples estilos de ilustración, como el estilo Joan Miró en 2008 hasta la síntesis vectorial del cuello lechuguino español en 2010 formando el número 2010 por el Bicentenario de México. También en 2013, se destacó por el patrón pop de Cervantes. Mientras que en este último tramo, la gorguera de Cervantes regresa a su estilo inicial,

En esta nueva etapa vemos diseños mÔs abstractos, como un Sol naciente sobre fondo cÔlido rinde homenaje al intercambio con Japón y el cerro de la silla de Nuevo León; otro donde se muestran las ondas vectoriales que simulan frecuencias sonoras y redes científicas y geometría abstracta basada en molinos de viento por los 400 años de Cervantes y constructivismo ruso en diagonal para la 45ª edición en conmemoración de la Revolución Rusa y el Centenario de la Constitución Mexicana.

En el Ćŗltimo tramo de la dĆ©cada del ’10 y el inicio del ’20, vemos iconografĆ­a tradicional india en 2018 y la danza de la migración con motivos de los pueblos originarios de CanadĆ” y Guerrero en 2019. La edición de 2020, marcada por la pandemia de COVID-19, el cartel recurrió a una composición geomĆ©trica digital en tonos azules y dorados pensada para pantallas. Con el regreso a la presencialidad en 2021, se diseñó para el cartel ilustraciones estilo comic/muralista donde los personajes usan mascarillas.

Para los 50 años del festival, se diseño un retrato pixelado en mosaico de Miguel de Cervantes, quien emerge de la oscuridad con el número 50 en oro, celebrando las cinco décadas del festival. Para las ediciones mÔs recientes, vemos ilustraciones folclóricas en tonos cÔlidos, o un collage urbano, editorial y desestructurado con tipografías gruesas.

Con la llegada de la era digital, la marca se sintetizó en el bloque tipogrÔfico FIC y un isotipo vectorial limpio donde la gorguera/caracol se redujo a sus trazos esenciales. Este icono geométrico con el paso del tiempo se volvió tan maleable que puede adaptarse como patrón de color, sello o elemento tridimensional en los carteles de las ediciones mÔs recientes.

Para la 54ª edición, con Francia como país invitado, el Cervantino regresa a sus raíces mÔs puras. El cartel presenta una abstracción monumental en blanco sobre rojo de la icónica gorguera cervantina. El cartel se complementa con una tipografía condensada, pulida e institucional completa un póster que se deshace de la saturación para apostar a la elegancia clÔsica.

Imagen recuperada de: Equal Media.

Recorrer la historia del Festival Internacional Cervantino a través de sus carteles, demuestra que el diseño grÔfico cultural es un registro histórico de la evolución y reinvención de un país, un reflejo de sus contextos sociales y entornos. Desde su mÔs puro origen, la fiesta de Guanajuato sigue demostrando que la imagen es el primer gran escenario donde actúan las artes.


Con información de: Festival Internacional Cervantino.

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