Artículo Especial #4: La Litera en el Mundial 2026 ⚽
Si Alemania 74 fue el reto de dejar atrás el pasado Nazi en Alemania, Argentina 78 representó el sombrío desafío de limpiar la imagen de la dictadura que gobernaba el país en ese momento. Fue un torneo donde el diseño y la marca tuvieron que cargar con el peso de la política, intentando mostrar al mundo una nación en «orden y espíritu festivo».

Argentina organizó el mundial bajo una dictadura militar. Para el marketing, el objetivo no era solo vender entradas, sino realizar un ejercicio masivo de relaciones públicas para limpiar la imagen internacional del país. Fue el mundial de color celeste y orgullo nacional, elementos que se usaron para suavizar la percepción global del régimen.
El Logotipo: 2 versiones, mensajes de protesta y la contracampaña
En 1972, se organizó el primer concurso para definir el logo mundialista. El primer logo mostraba un balón formado por líneas horizontales y bicolores. Creada durante la dictadura de Lanusse, fue reemplazada al llegar un gobierno democrático al año siguiente.

Durante esa gestión se creó el logo final, y a pesar de la posterior llegada de la Dictadura de Videla, el nuevo régimen conservó el logotipo para la realización del torneo.

En 1973 Juan Riera, diseñador del logotipo final, basó el diseño en el planisferio de Hammer, ícono de la cartografía moderna, mientras que su jefe en el área encargada del rediseño, José López Rega, vio con fascinación en el logo las manos de Perón.
Rega insistió a Riera que ajustara el logo para que fuera mucho más evidente que eran las manos lo que sostenían en balón, pero Riera se resistió a modificar su idea original para politizarla. Esto hizo que mucha gente recuerde al logo con esa leyenda sobre la representación de las manos del expresidente.
A pesar de que el logotipo final fue creado durante un gobierno democrártico, terminó representando en la memoria colectiva a la dictadura militar responsable de persecuciones y desapariciones en la época. El intento de boicot internacional utilizó el logo a manera de protesta para denunciar la situación en Argentina.


En respuesta a las denuncias sobre la violación de los derechos humanos, la dictadura argumentó que se trataba de una campaña «Antiargentina», y en respuesta lanzó una contracampaña llamada «Los Argentinos somos derechos, y humanos», acompañada de omisión de información por parte de los medios de comunicación al grado de censura explícita para ocultar los hechos atroces que ocurrieron antes y durante el mundial.

La Mascota: Gauchito
Siguiendo la línea de «niños embajadores», con México 70 y Alemania 74, llegó Gauchito. Un niño vestido con el uniforme de la selección, portando elementos tradicionales: el sombrero (con el nombre del mundial), el pañuelo al cuello y el látigo gaucho.
Fue una apuesta segura por el folclore local para generar cercanía.

Fue creado por el estudio de diseño de Manuel García Ferré, donde se realizó una competencia de elección interna para que los colaboradores de la empresa participaran para elegir el mejor dibujo. Al final, el diseño ganador fue de Hugo Casaglia.

El Balón: El legendario Adidas Tango
Aquí nació un icono absoluto del diseño industrial deportivo. El Tango introdujo las «tríadas» negras que, al unirse, creaban la ilusión óptica de círculos blancos.

El contraste respecto al Telstar fue llamativamente atractivo para la época. Este diseño fue tan exitoso que Adidas lo mantuvo como base visual para los mundiales durante los siguientes 20 años.

Argentina 78 nos dejó una lección agridulce pero vital: el marketing tiene el poder de crear realidades paralelas. Mientras el Tango se convertía en el balón más deseado del planeta, el diseño servía como un velo para la realidad sociopolítica. Nos recuerda que la estética de un evento nunca debe estar desconectada de su ética y contexto.
José Andrés Cruz Domínguez
José Andrés Cruz Domínguez es un mercadólogo egresado de Universidad Tecmilenio, nacido en la Ciudad de México;…
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